jueves, 27 de septiembre de 2012

Nota para revista AMIGOS, de Aldeas Infantiles SOS Venezuela 2010 (II)


Aldeas Infantiles SOS: “Enseñar lo que sabemos y contagiar lo que somos”

Directivos, Asociados y colaboradores de Aldeas Infantiles SOS 
participaron en la  Asamblea General de la organización.

Un video acerca de la vida y obra del fundador de Aldeas Infantiles SOS, Herman Gmeiner, dio inicio a la Asamblea General y sirvió como inspiración para recordar la importancia del trabajo que, a diario, realizamos. En este ambiente de alegría y esperanza, se dio la bienvenida a dos nuevas Miembros Asociados, que aportarán sus conocimientos, sensibilidad y calidad humana a las actividades desarrolladas por la Junta Directiva de Aldeas Infantiles SOS.

Para conocer los avances en el trabajo de los Centros Comunitarios de Petare y Guarenas, Yuraima Arguinzones (Directora) destacó la identificación de las familias con el trabajo de los colaboradores y, en consecuencia, el crecimiento de actividades como los Proyectos de Vida, donde han participado más de 60 familias, y la formación de las mujeres de la comunidad, con el apoyo de empresas aliadas.

La asesora de Padrinazgos, Virna Pierluissi, explicó que la relación estrecha entre los niños, niñas y adolescentes y sus padrinos internacionales, se debe en gran medida a la correspondencia que intercambian y que los colaboradores de este sector, procesan constantemente, hacia países como Alemania, Noruega, Suecia y Dinamarca.

Cerrando el evento, la Directora Nacional, Eva Kieckza hizo un recorrido por la gestión de 2009, año de conmemoración de los 30 años de Aldeas Infantiles SOS en Venezuela. Los excelentes resultados obtenidos con los objetivos estratégicos “Un niño, Un amigo, Un movimiento” se muestran en el crecimiento de Programas como el Fortalecimiento Familiar y Amigos SOS. Los indicadores de gestión muestran grandes avances y dan un carácter optimista al trabajo desarrollado por Aldeas Infantiles SOS, en Venezuela.

Cabe destacar la intervención del joven Ricardo Manzano, que durante dos meses formó parte del grupo de voluntarios que se trasladaron a Haití, ayudando en varias tareas, desde la atención de niños y niñas, hasta la distribución de agua potable y comida en las aldeas de la nación caribeña. Hoy, el crecimiento espiritual y emocional que obtuvo de esta experiencia, enriquece su trabajo como acompañante juvenil en la Aldea Infantil SOS de Turmero. 

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